Hoy nos fuimos a la Cinemateca de Bogotá y salimos con esa sensación deliciosa de haber descubierto una joya. Ako y el oscuro mundo de Atar es una muestra clara de cómo la animación colombiana sigue creciendo, arriesgándose y contando historias que conectan desde lo visual y lo emocional.
La película nos sumerge en un universo oscuro y fascinante, lleno de personajes increíbles, atmósferas bien construidas y una narrativa que atrapa desde el primer momento. Cada detalle desde el diseño de los personajes hasta la construcción del mundo deja ver el talento, el cuidado y la pasión de un equipo creativo que entiende el poder de la animación como lenguaje para contar historias profundas.
Vivir esta experiencia en pantalla grande, en un espacio como la Cinemateca de Bogotá, eleva aún más el impacto. No es solo ir a cine, es apoyar el talento local, celebrar las historias hechas aquí y recordar que en Colombia también se crean relatos que inspiran, emocionan y se quedan contigo después de los créditos.
Ako y el oscuro mundo de Atar se convierte así en un plan imperdible para quienes aman el cine, la animación y las propuestas diferentes. Una invitación a creer en lo nuestro, a llenar las salas y a seguir impulsando el cine colombiano que se atreve a imaginar otros mundos.
