
Saludos lectores curiosos y transeúntes desprevenidos…
De las Malvalokas yo soy Hilaria, la tejedora del movimiento, la que hila momentos y teje memorias. Desde hace años la poesía ha sido mi aliada, mi voz de la conciencia, un refugio en el que encuentro voces armónicas que dan forma con palabras, a sensaciones que me han habitado muchas veces. De vez en cuando me aparezco ante mis amigas con un poema que me ha cambiado la vida para siempre – o por lo menos me ha resonado profundamente en un momento preciso.
Entonces, desde este lugar Malvaloko que estamos construyendo, siempre en la búsqueda de lenguajes que den al menos una voz de aliento a lo que ocurre en estos días tan vertiginosos y, por qué no decirlo, oscuros; traigo un texto que me ha recordado que afortunadamente en algún momento la marea baja y la tierra asoma para que otros días puedan ver la luz. Con este poema, Piedad Bonnett nos muestra que sí tenemos el poder para amar y conmovernos, más allá de la tragedia que significa la humanidad.
Les invito entonces a disfrutar este episodio de Hilaria con el deseo de que sigan andando por senderos de poesía.
Nos vemos de nuevo en quince días con una nueva Malvalokada.
