Por: Leo Linares
Cada año que pasa, cada edición del FEP trae soluciones a los problemas del año anterior… y al mismo tiempo, nuevos puntos por mejorar. Y no puedo evitar pensar que es exactamente como cualquier proyecto, trabajo o decisión en la vida: un sube y baja constante.
Como asistente recurrente, uno empieza a ver esos detalles con más claridad.
Podríamos quedarnos horas recopilando posturas, quejas y comentarios (muchos de ellos completamente válidos). Por ejemplo, el tema de los baños: ahora la entrada es por un lado y la salida por otro, dejándote prácticamente al otro extremo de los escenarios principales. O la famosa “fila” sobre la 63, desde la 53 hasta la 60, para llegar al primer filtro… que, curiosamente, al tercer día ya no existía. O la nueva posición del escenario Páramo, que responde a decisiones sobre el manejo del sonido dentro del parque, pero que terminó sintiéndose en forma de bajos constantes en otros escenarios e incluso en Vassar. Y ahí es donde uno se pregunta hasta qué punto se soluciona algo… o simplemente se mueve
Pero también hay que decirlo: hay cosas que mejoraron. Y bastante.
Los puntos de agua funcionaron todo el tiempo. La zona de licores, algo impensable antes, llegó a agotarse en pleno domingo a las 9 PM en el escenario principal. El cambio de ubicación del escenario Adidas permitió más espacio en la zona de menores y una mejor integración con la montaña. El nuevo escenario Lago fue, sin duda, uno de los grandes aciertos: un lugar perfecto para ver el atardecer mientras sonaban bandas curadas exactamente para ese momento.
Incluso el tema de la comida se sintió más equilibrado. Desde la llegada de Domino’s Pizza al festival, los precios dejaron de sentirse tan desbordados. Y las rutas de SITP siguen siendo un lujo: todavía pueden mejorar en cobertura, sí, pero la salida del festival hoy es mucho más llevadera gracias a eso.

Todo esto importa. Claro que importa… Pero no es lo más importante.
Desde que existe el internet (y sí, gracias a eso mismo es que estoy escribiendo esto),tenemos una oportunidad enorme: opinar, compartir, amplificar lo que vivimos. Y bien usado, eso sigue siendo algo poderosísimo.
El problema es cuando se nos olvida vivir.
En ese exceso de querer mostrarlo todo, de grabarlo todo, de opinar de todo… a veces dejamos de lado lo básico. Lo individual. Lo privado. La experiencia real. Esa necesidad de registrar cada momento termina reemplazando el momento mismo.
Y creo que eso fue lo que me pasó.
El primer día hablé, publiqué, reaccioné. Pero algo no terminaba de cuadrar. Así que paré. Decidí soltar el teléfono un poco más, quedarme con lo que estaba pasando y entenderlo después, con tiempo.
Y ahí todo cambió.
Este FEP fue cerrar capítulos, conocer nuevas propuestas para las generaciones festivaleras venideras, y claro… cumplir sueños.
Ver a The Killers con total conciencia, entendiendo cada momento de un show que se siente como una clase magistral de historia y ejecución. Bailar con Peggy Gou cerrando una noche con una energía que no se explica, solo se vive. Sentir a Tom Morello gritar contra el fascismo a través de su guitarra. Volver a saltar y, también a llorar, con Swedish House Mafia como la primera vez. Ver a los Deftones después de tanto tiempo sintiendo que era casi imposible. Encontrarse con la energía de Turnstile en su punto más crudomientras ladrones trataron de dañar la fiesta sin éxito. Ver a Doechii montar un espectáculo que mezcla arte, voz y presencia de una forma difícil de comparar. Y finalmente, ver a Skrillex… entender por qué fue tan importante para muchos de nosotros, en esa transición tan rápida entre la nostalgía de críticas de esta música y ahora el establecimiento de una leyenda como lo fue presenciar este show… ver a Sonny después de casi una década fue, sin exagerar, un sueño cumplido.
Y entre todo eso, algo se hizo claro:
No importa si el público fue “frío” o no. No importa si alguien saltó más que otro.
Importa cómo lo viviste tú.

El FEP sigue siendo uno de esos pocos lugares donde, de alguna forma, todos coincidimos en algo: una excusa para soltar, para conectar, para salir, aunque sea por un rato, de la velocidad de la vida.
Y eso, en estos tiempos, no es menor. Ojalá lo hayas vivido.
Y si no, ojalá cuando vayas… lo vivas de verdad.
#FEP2026 #FEPXV
