Por: CarlosJ
Más de cien personas llevarán sus historias de vida al teatro El Ensueño, en Ciudad Bolívar, el próximo 10 de noviembre, y al CEFE de Chapinero, el 19 de noviembre de 2026. A través del arte y las artes escénicas, compartirán sus experiencias, su resiliencia y sus mensajes de paz y convivencia.
Más de cien personas, convertidas en artistas de sus propias historias, se presentarán el 10 de noviembre de 2026 en el teatro El Ensueño, ubicado en la transversal 70D #60-90, al sur de la localidad de Ciudad Bolívar, y el 19 de noviembre en el CEFE de Chapinero.
El evento, organizado por la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte (SDCRD), busca sensibilizar, visibilizar el talento y la resiliencia de las víctimas del conflicto armado y mostrar al mundo, con hechos, lo que son capaces de hacer. Pero, además, como ellas mismas lo expresan: “que el Gobierno se dé cuenta de que existen unas víctimas y hemos sido capaces de sobrevivir en una ciudad como Bogotá”.
No es un secreto que centenares de personas siguen llegando a la ciudad por diversas causas relacionadas con la violencia, entre ellas el desplazamiento forzado. Cifras registradas por diferentes fuentes señalan que, a julio de 2026, Bogotá registraba 418.014 víctimas del conflicto armado que habían llegado a la ciudad para reconstruir sus vidas. De ellas, 357.748 eran sujetos de atención.
Ante esta situación, entidades como la SDCRD han creado los Laboratorios en Transformación y Cultura de Paz, en el marco de la estrategia “Barrios Vivos”, como un proyecto cultural del sector coordinado por el secretario de Cultura, Santiago Trujillo.
Diana Paola Guzmán, enlace del equipo de Paz y Realidad de la Dirección de Asuntos Locales y Participación de la SDCRD, señaló que una de las ideas de estos talleres es que la cultura contribuya a formar tejido social y que no sea una iniciativa exclusiva de las organizaciones artísticas o de los gestores culturales, sino que surja de las propias comunidades territoriales.
“Dentro de todo lo que pasa en Bogotá, están las víctimas del conflicto armado, donde, como equipo, se consolidó una estrategia que se llama Laboratorios en Transformación y Cultura de Paz, y aquí se trabaja directamente con víctimas del conflicto armado y personas en proceso de reincorporación y firmantes de paz”, argumentó.
Según la funcionaria, los laboratorios contemplan estímulos económicos para las personas que participan como víctimas. Por esta razón, no existe un operador externo, sino que son las mismas personas participantes quienes reciben el estímulo, una modalidad que beneficia directamente a las comunidades.
Estos Laboratorios en Transformación y Cultura de Paz se han desarrollado en varias localidades de Bogotá, como Suba, Tunjuelito, San Cristóbal y La Candelaria. Para el segundo semestre de 2026, la estrategia atiende a la población de Barrios Unidos, Suba y Usaquén.
La estrategia también cuenta con laboratorios poblacionales dirigidos a pueblos indígenas, población afrodescendiente, mujeres víctimas del conflicto armado, mujeres buscadoras, víctimas que pertenecieron a las Fuerzas Armadas y jóvenes.
Un encuentro preparatorio de teatro y cultura fue el marco perfecto para conocer de primera mano a estas personas, reunidas en el teatro El Ensueño. Allí, diversos medios de comunicación comunitarios y alternativos de Bogotá, entre ellos ProtON Magazín, conocieron cómo se preparan para llevar a escena las historias de esta población residente en la capital.
La estrategia “Barrios Vivos” se extiende por toda la ciudad, incluidas las zonas rurales de Usme y Sumapaz. Por su parte, los Laboratorios en Transformación y Cultura de Paz cerrarán este ciclo con un evento masivo en el que más de un centenar de personas utilizarán el teatro y las artes escénicas para representar los momentos más críticos de la violencia en Colombia y sus distintas manifestaciones.
Para 2027, se confirmó que la Administración Distrital, a través de la SDCRD, continuará desarrollando estos laboratorios y atendiendo a las mesas de participación de víctimas. Para participar, se requiere estar reconocido como víctima del conflicto armado en el Registro Único de Víctimas (RUV). Además, existe un espacio para los firmantes de paz que cuenten con un registro de reincorporación activo.
La información sobre las actividades de la SDCRD se encuentra en su página web y en sus redes sociales. También se difunde a través de la estrategia y del trabajo de los medios comunitarios y alternativos de la ciudad.
Hablan las víctimas y actrices y actores de una obra de teatro llamada Colombia
Entre el nerviosismo y el temor escénico que implica actuar y contar su propia realidad al mundo, ProtON Magazín se acercó al pensamiento de un grupo de personas víctimas de un conflicto armado que lleva muchos años y que aún no termina.
“Este es un espacio para compartir y rehacer la historia; este espacio crea nuevos encuentros luego de tantas formas de violencia, tanta incertidumbre. Rehacer esta historia, unir ideas, tejer esta nueva historia como nueva sociedad es nuestra misión”, argumentó Ángela Conrado, una joven víctima del conflicto armado procedente del departamento del Huila.
Mientras tanto, durante una pausa en el ensayo teatral, Angie Cardozo Poloche, de la localidad de Kennedy, comentó que en estos laboratorios de paz se encontró con mujeres buscadoras víctimas del conflicto. Ella representa en este espacio a quienes han perdido a un familiar y aún no lo han encontrado.
Además, habló de lo difícil que es vivir en una ciudad como Bogotá, que, aunque tiene muchas oportunidades, también presenta grandes dificultades.
“Soy desplazada del departamento del Tolima y, desafortunadamente, en Bogotá existe discriminación, racismo y, como indígena pijao, es muy duro buscar el alimento. Por ejemplo, aquí todo es muy caro, mientras que en el campo se sobrevive mejor”, manifestó.
Dennis Alcázar, por su parte, explicó que en este grupo de artistas participan mujeres víctimas del conflicto y mujeres buscadoras que continúan buscando a sus familiares. Por eso, considera que esta obra teatral sobre la paz y las mujeres buscadoras es una muestra de la necesidad de seguir buscando a sus seres queridos, con la esperanza de saber si están vivos o muertos.
Dennis es una mujer negra, alegre y oriunda de Cartagena, quien concluyó diciendo: “La lucha no termina hasta que no se dé una respuesta a esta situación”.
Durante este recorrido de ProtON Magazín por las historias de las víctimas que participan como actrices y actores de reparto, encontramos entre el público a Jaime Cardona Álvarez, habitante de la localidad de Suba y de profesión agrónomo. Él asistió para acompañar a su esposa, quien también es víctima de la desaparición forzada, pues, según relató, hace varios años se llevaron a su hermano y nunca volvió a verlo. Hasta el momento, nadie le ha dado razón de su paradero.
Para don Jaime, “estos laboratorios deberían llamarse vivos, porque están mostrando la situación de lo que las víctimas viven en Colombia”.
También conocimos al maestro que dirige la obra teatral: José Luis Mondragón, director artístico de una puesta en escena que todavía no tiene nombre definitivo. Según explicó, la importancia de esta experiencia está en reconocer que todo nace de las personas que la realizan.
“Poder contar la historia propia y hacerlo de una manera artística se convierte en una vivencia conmovedora, honesta, bella y, en algunos casos, produce el mayor impacto en la participación de las personas que hacen la obra y las personas que la vienen a ver”.
Con firmeza, aseguró que “alguien es capaz de contar su propia historia a través de estas herramientas del arte”. Aunque la obra todavía está en proceso de estructuración y consolidación, nace a partir de cuatro laboratorios de paz, donde el arte habla por sí mismo.
No podíamos dejar pasar el testimonio de Wilson Hernán Benavides Martínez, sobreviviente de la toma de Miraflores, en el Caquetá, y quien permaneció cautivo durante tres años. En la obra teatral, su papel como actor representa el escenario de guerra y el entorno hostil de la selva donde fueron secuestrados varios de sus compañeros.
“Tenemos la oportunidad aquí en Bogotá de mostrar y recrear cómo fueron nuestras vivencias, qué ocurrió, y mostrar nuestro interés en cómo es nuestra vida diaria, cómo nos hemos recuperado y enviar un mensaje a la juventud de paz y convivencia, qué queremos expresar hacia los demás. Todo lo dimos por nuestra patria, nuestro país, sin ningún tinte político”, argumentó.
“Tenemos la capacidad de demostrarlo, la resiliencia y la capacidad de salir adelante, manifestando cómo fue nuestro desplazamiento y para que la gente no se olvide de las víctimas que están en Bogotá”, dijo Lina María Machado, otra víctima del desplazamiento.
Finalmente, habló María Teresa Angulo, cantadora del Pacífico, quien no solo cantó, sino que también explicó cómo estos laboratorios de paz permiten sensibilizar a la gente y mostrar con hechos lo que las víctimas son capaces de hacer.
“Nosotros hacemos [este trabajo] para que el Gobierno se dé cuenta de que existen unas víctimas y han sido capaces de sobrevivir en una ciudad como Bogotá, mostrar el trabajo que se hace en la ciudad y poder participar en todos los laboratorios que se programen. Ojalá confronten y verifiquen el presupuesto económico para participar en estos espacios, aunque es el gusto de participar y hacer de la cultura una herramienta de paz, creatividad y talento”.
Cerramos con el testimonio de Mateo Rubiano Giraldo, quien confirmó que este proceso corresponde al cierre de cuatro laboratorios de paz y culminará con una gala de paz el próximo 10 de noviembre. En ella, jóvenes, mujeres y hombres víctimas del conflicto armado residentes en Bogotá serán los protagonistas de la puesta en escena.
En este proceso participan madres buscadoras, integrantes de las Fuerzas Armadas y habitantes de la localidad de Ciudad Bolívar vinculados al laboratorio. A través del arte, se busca transmitir un mensaje a Bogotá y sus localidades sobre la resiliencia, el trabajo en equipo y la importancia de comprender al otro.
