Levantar la mirada para ver el horizonte al llegar al centro de Bogotá casi siempre implica lo mismo: que nuestras miradas sean automáticamente atrapadas por la fuerza de atracción de nuestros imponentes cerros orientales. Esta vez los encontramos bañados por el sol de la tarde. Entre el ruido de los buses y los coloridos grafitis que narran una ciudad diversa, el centro de Bogotá se abre como un gran mapa cultural.
Así llegamos a la icónica Biblioteca Nacional, en el barrio Las Nieves, nuestro punto de encuentro para un nuevo recorrido del programa ‘Bogotá en el centro de la lectura. Circuito de librerías en el corazón de la capital‘, el programa de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA) que ofrece una serie de recorridos únicos por los espacios culturales y las librerías más emblemáticos del Centro Histórico de la capital. Esta vez en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO) 2026, que tuvo a la FUGA como satélite oficial.
Este era el último de los recorridos de la FILBO Incluyente, por lo que nos apuramos para no llegar tarde. Al llegar a la entrada de la Biblioteca nos recibieron las profesionales que guiarían el recorrido, quienes nos explicaron que esta vez tendríamos una carrera de observación, por lo que nos dieron a todos los participantes los mapas y las guías con las preguntas sobre los lugares que visitaríamos esa tarde. Nos agrupamos por barrios históricos del centro, como Las Nieves, La Catedral y La Candelaria. Aquí ya era evidente la emoción del juego y la curiosidad para descubrir nuevos lugares e historias; nos convertimos de repente en exploradores del patrimonio literario de esta ciudad.
El recorrido inició en el magnífico edificio de la Biblioteca Nacional, donde visitamos la exposición ‘¡Extra, Extra! Los Orígenes del Cómic en Colombia (1890 – 1967)‘. Allí, una gran sala se abrió ante nuestros ojos con paredes de un amarillo intenso, que contrastaba con las antiguas impresiones de cómics a blanco y negro y acentuaba los colores de las impresiones más modernas. Cómics, historietas, viñetas: aquí pudimos conocer y reencontrarnos con Mojicón, Godofredo, Misia Escopeta y otros personajes icónicos del cómic colombiano.
Nos gustó mucho conocer el trabajo de autoras del cómic colombiano. Nombres como Myriam Neira (Mina), Victoria Franco de Sandoval (VickyBam), Cecilia Cáceres Amaya (Ceci), Lucía Lozano, Liliana Cadavid Sanmiguel, entre otras. Mujeres que dibujaron y reflexionaron en torno a la educación, el territorio, su cotidianidad y también quienes ofrecieron reflexiones sobre los estereotipos sociales, el trabajo del cuidado y el amor libre. Vale la pena conocer este trabajo pues nos muestra el papel que han jugado las mujeres en la historia del cómic nacional, un campo frecuentemente narrado desde las voces masculinas.
Salimos de la Biblioteca Nacional cuando completamos nuestra primera prueba de la carrera de observación. Todos seguíamos en la competencia.
Nos dirigimos al norte por las calles pequeñas y enredadas del centro, hasta que llegamos al Parque de la Independencia, donde tomamos una breve pausa entre los árboles, las flores, los monumentos y la arquitectura republicana que lo caracteriza. Aquí encontramos el Quiosco de la Luz, la pieza arquitectónica al estilo de los Jardines de Versalles construida para la Exposición Tecnológica con la que se conmemoró el centenario de la independencia de Colombia. También encontramos una novedad en el parque: la estatua ecuestre de Simón Bolívar en el Jardín de las Hortensias, la misma que coronó durante años el Monumento a Los Héroes en la Autopista Norte con Calle 80.
Continuamos nuestro recorrido hacia el norte, hasta que llegamos al centro comercial San Martín para conocer la librería Oso de Anteojos, en el local 202. Es imposible perderla: una vitrina enorme en vidrio de piso a techo y de lado a lado, repleta de libros de diferentes colores, tamaños y formas. Encontramos libros de arte principalmente, pero también libros juveniles, infantiles, de animales y mucho más. Uno de los libros que más nos impactó fue ‘Aquí Estamos: notas para vivir en el Planeta Tierra‘de Oliver Jeffers. Este libro álbum está compuesto por grandes ilustraciones hermosas que nos recuerdan nuestro lugar en el universo; una lectura recomendada para compartir con los niños.
En el Oso de Anteojos los anfitriones nos contaron desde su experiencia cómo el algoritmo y la curaduría son en la actualidad factores determinantes en el proceso de circulación de libros, a pesar de ser normalmente opuestos, ya que el algoritmo favorece siempre la tendencia en ventas, mientras que la curaduría se fija en los aspectos más sensibles de este mágico artefacto cultural. Esta conversación nos abrió una pregunta interesante: “¿Qué historias quedan visibles y cuáles permanecen al margen?”
Saliendo del Oso de Anteojos, el recorrido continuó hacia las librerías El Jardín de Epicuro y Matorral, dos espacios igualmente emblemáticos de la literatura, el arte y la cultura en el Centro Histórico de la capital.
Este recorrido nos permitió conectar la literatura, el patrimonio histórico y el derecho a la lectura, para descubrir nuevos lugares en la ciudad que siempre habitamos, pero que a veces no exploramos. Fue una oportunidad única para leer a Bogotá desde otros horizontes y conocer apuestas culturales para hacer de la lectura un espacio para todos. Recorrer el centro de nuestra hermosa ciudad desde esta perspectiva y con la guianza experta de las profesionales que dirigieron la ruta nos ayudó a entender que la lectura no está limitada a los libros, bibliotecas o librerías: la ciudad también se lee entre líneas con sus monumentos, árboles, aromas y memorias.
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