Una conversación con Highlevel, Warlock y Kross sobre más de una década construyendo espacios para el Drum & Bass en Colombia y conectando la escena con Brasil.
Pitchbull celebra 11 años de trayectoria y, más que una fecha, este aniversario representa un recorrido construido desde la autogestión, la amistad, la música y la creación de espacios para artistas y públicos alrededor del Drum & Bass.
Para conocer parte de esta historia, Distrito Electrónico conversó con tres de sus protagonistas: Highlevel, Warlock y Kross, quienes compartieron sus experiencias, aprendizajes y perspectivas sobre el desarrollo de la escena.
11 años construyendo comunidad
Pitchbull nació alrededor de 2013-2014, a partir del encuentro de personas que compartían su interés por la música electrónica, la mezcla y la creación de espacios para vivir el Drum & Bass.
Con el tiempo, el proyecto comenzó a organizar sus propias fiestas, transportar equipos, convocar artistas y generar oportunidades para DJs que no siempre encontraban espacios dentro de la escena.
Esta dinámica de autogestión se convirtió en una parte fundamental de su identidad: crear los espacios que ellos mismos querían encontrar y abrir las puertas para que nuevos artistas pudieran participar.
Colombia y Brasil: una conexión musical
Uno de los elementos que ha marcado la historia de Pitchbull es su relación con Brasil.
Los intercambios entre artistas, viajes y eventos permitieron fortalecer una conexión que va más allá de la música. Para Kross, esta relación se ha construido también desde la amistad y el encuentro entre comunidades.
La experiencia de compartir con la escena brasileña permitió ampliar las perspectivas sobre el Drum & Bass y generar nuevos vínculos para artistas de ambos países.
Kross y una vida dedicada al DJ
Kross comenzó su camino como DJ en 1995, mucho antes de que el Drum & Bass se convirtiera en el centro de su propuesta.
Su acercamiento a diferentes expresiones de la música negra, el Hip Hop, Soul y Funk fue construyendo una base musical que posteriormente encontró en el Drum & Bass un espacio para desarrollar su identidad.
Dentro del género ha explorado sonidos como Jump Up, Rollers y diferentes vertientes de la escuela británica, siempre con una relación muy marcada con el bajo y la energía de la pista.
Su recorrido también refleja una visión del DJ como alguien que no solamente reproduce música, sino que construye una experiencia a partir del conocimiento, la selección y la conexión con el público.
Warlock: vinilos, conocimiento y cultura
Warlock, DJ, coleccionista de vinilos y gestor cultural, también ha sido una pieza importante dentro del desarrollo de Pitchbull.
Su relación con el formato físico y la colección musical representa una parte de la memoria de la escena. Para él, conocer los discos, los artistas, los sellos y la historia detrás de la música hace parte del proceso de formación de un DJ.
La conversación también abre una reflexión sobre la tecnología. Las herramientas actuales han facilitado el acceso a grandes cantidades de música, pero también plantean el reto de mantener el interés por estudiar, escuchar y desarrollar criterio musical.
Highlevel y la identidad latinoamericana
En el caso de Highlevel, el Drum & Bass y el Jungle se encuentran con elementos relacionados con la identidad latinoamericana.
La incorporación de voces, samples y referencias provenientes de diferentes expresiones musicales de la región permite construir una propuesta que dialoga con el sonido global del género desde un contexto propio.
Esta búsqueda también refleja una transformación de la escena latinoamericana: pasar de ser únicamente consumidores de música internacional a convertirse cada vez más en productores y creadores con capacidad de publicar y circular sus propios sonidos.
Un género, muchas posibilidades
Durante la conversación también aparece uno de los elementos más importantes del Drum & Bass: su diversidad.
Liquid, Rollers, Jungle, Neuro, Jump Up y sonidos más pesados conviven dentro de una cultura que continúa transformándose y encontrando nuevas maneras de conectar con diferentes públicos.
Para Pitchbull, esta diversidad también hace parte de la experiencia de sus eventos y de la posibilidad de reunir artistas y audiencias con diferentes formas de entender el género.
Más espacios para la escena
Uno de los llamados que surge de la conversación está relacionado con la necesidad de continuar creando espacios para las expresiones underground.
La escena electrónica independiente necesita lugares donde los artistas puedan experimentar, desarrollar sus propuestas y encontrarse con nuevos públicos. En este sentido, la autogestión ha sido una herramienta fundamental para colectivos como Pitchbull.
Pero también aparece la necesidad de que instituciones culturales y entidades locales reconozcan la diversidad de géneros y procesos que hacen parte de la cultura electrónica.
11 años y lo que viene
Después de más de una década, Pitchbull continúa ampliando su red de artistas y colaboradores, desarrollando contenidos, eventos y conexiones internacionales.
El proyecto también contempla nuevos encuentros y colaboraciones, manteniendo una idea que ha acompañado su recorrido desde el comienzo: crear comunidad a través de la música.
El aniversario número 11 no solamente mira hacia atrás. También representa una oportunidad para continuar construyendo nuevas conexiones entre Colombia, Brasil y Latinoamérica.
Desde Distrito Electrónico, celebramos y documentamos estos procesos que hacen parte de la memoria y evolución de la cultura electrónica independiente.
Pitchbull, 11 años de Drum & Bass, autogestión y comunidad.
11 años después, Pitchbull sigue apostando por lo mismo que estuvo presente desde el comienzo: música, comunidad y conexión.
